En el último piso de una de las torres más imponentes de Miami, funcionaba la sede principal de Ferrer High Jewelry, la exclusiva firma de alta joyería de Enzo. Tras los cristales ahumados y los mostradores llenos de diamantes de millones de dólares, se escondía el centro neurálgico para el lavado de capitales más grande de la región.
Enzo estaba en su oficina privada, vestía un traje a la medida sin corbata, con las mangas de la camisa remangadas hasta los antebrazos. Revisaba unos libros cont