El humo del cigarrillo llenaba el interior del vehículo blindado. La paciencia de Enzo se había agotado por completo al escuchar a la familia reunida abajo. El deseo de ver a Luciana una última vez lo estaba carcomiendo por dentro.
—Patrón, es demasiado complicado y arriesgado —advirtió Larry desde el asiento del piloto, mirando con tensión las pantallas del sistema—. La seguridad de la mansión está al máximo. Entrar ahora es un suicidio.
Sin previo aviso, Enzo se inclinó hacia adelante y sujet