Al bajar la gran escalinata de mármol, la familia se encontró en el salón principal con Arrieta y Yang. Al ver a la joven con la mejilla roja e inflamada por la marca de un golpe, la temperatura de la casa cayó a cero.
—¡¿Qué te pasó en la cara, Yang?! —estalló Alessandro, dando un paso al frente con la rabia encendida.
—Fue mi madre... —intervino Arrieta con amargura, abrazando a su hija—. Cuando Yang le contó lo de Luciana, Mein empezó a escupir veneno contra las chicas y la familia. Y cuando