El eco de los tacones de Bianca resonaba con alegría por el impecable suelo de mármol de la mansión Di Santi. Lucía una sonrisa radiante, todavía sintiendo la adrenalina en las venas por la victoria de la moto. Al cruzar las pesadas puertas de la sala principal, la atmósfera era sumamente familiar.
Allí estaba Cassandra, la matriarca, luciendo una elegancia serena mientras conversaba en voz baja con Tamara, quien permanecía sentada con la espalda rígida, todavía adaptándose al peso que signific