El ambiente en el salón principal era de absoluta tensión cuando Enzo y Luciana reunieron a todas las mujeres de la familia para entregarles unas elegantes pulseras de oro de diseñador equipadas con un discreto sistema GPS de grado militar. Con voz firme y una mirada protectora, Enzo dio estrictas indicaciones de no quitárselas bajo ninguna circunstancia.
Una a una, las mujeres las recibieron con la seriedad que la situación ameritaba.
Ninguna quedó sin protección. Sabían que, si el enemigo se