Mundo ficciónIniciar sesiónUna colección de relatos cortos y sensuales. **** Él empieza a embestir con fuerza, entrando y saliendo cada vez más rápido mientras la cama cruje y el cabecero golpea contra la pared. Sentí cómo mis tetas rebotaban con cada movimiento. —Joder, qué apretada estás, nena —gruñó. —Unghhh… Unghhh… Seguí gimiendo mientras él no paraba. —Kelvin… Kelvin… —Sí, Cindy, déjame oírte gritar mi nombre. Sentí su polla palpitar dentro de mí mientras yo lo apretaba con fuerza. Los dos nos corrimos juntos, sin aliento, jadeando desesperados. Justo cuando pensaba que habíamos terminado, él me levantó las piernas de inmediato, colocándolas a ambos lados de mi cabeza, y Melvin las sujetó firmemente en esa posición. —No tienes ni idea, Cindy, lo duro que me pongo cuando te veo caminando por la casa solo con esas putas camisetas de tirantes y minifaldas que apenas te tapan las nalgas cuando te agachas un poco. Ahora, jodidamente nos perteneces, para hacer contigo lo que nos dé la puta gana. Mi coño estaba completamente abierto y brillando en el aire. —Mmmnnn, mira cómo tienes hinchados esos labios rosados. Te encanta que te follen tus hermanastros, ¿verdad?
Leer másEL GUARDAESPALDAS DE MI MARIDO 4.Las lágrimas se acumularon en mis ojos y mi labio inferior temblaba mientras me obligaba a abrirlos de nuevo para encontrar su mirada. La intensidad que había en ella, esa necesidad cruda y posesiva, me recorrió con una nueva oleada de calor.- Me estás tomando tan jodidamente bien -gruñó, y su ritmo vaciló por un segundo cuando mis paredes se apretaron alrededor de él.- Eso es... Córrete para mí... Déjalo todo salir...Me deshice al instante ante su orden. Un sollozo roto escapó de mi garganta mientras el orgasmo me atravesaba, y arqueé la espalda separándola de la cama.Ryan no disminuyó ni se detuvo. Siguió embistiéndome sin piedad mientras cabalgaba mi orgasmo, y su propia liberación se construía con cada embes
EL GUARDAESPALDAS DE MI MARIDO 3-Si eso es lo que quieres, primero tendrás que ganártelo -dijo mientras tiraba de mi cabeza, urgiéndome a bajar.Me puse de rodillas y fui directa a su cinturón. Lo desabroché con desesperación, como una niña desenvolviendo su regalo de Navidad.-Más te vale hacer un puto buen trabajo ahí abajo, o puedes olvidarte de que te folle esta noche, señora.-Oh Dios... eres tan grande -jadeé, con los ojos muy abiertos mientras su enorme y gruesa polla saltaba libre, rígida y apuntando hacia mí.Ryan gruñó y se acercó más, necesitando urgentemente mi contacto. Mis manos envolvieron su dura polla, acariciándola lentamente mientras mi pulgar rozaba la punta húmeda que goteaba. Lo miré a los ojos, apretando mi agarre lo j
EL GUARDAESPALDAS DE MI MARIDO 2.MiaEl bajo de los altavoces del club me golpeó con fuerza, como si quisiera romperme las costillas.Ryan estaba a un metro y medio detrás de mí, vigilando como si pudiera desaparecer en cualquier momento.Tenía la espalda apoyada contra la pared, los ojos recorriendo la multitud mientras yo bailaba a gusto.Parecía un poco cabreado. Como si algo le rondara la cabeza. Una comisura de sus labios se elevó, como si algo le diera asco, mientras me observaba.Seguí bailando con mis amigas, moviendo las caderas con descaro hacia él.-¿Disfrutando del espectáculo, Ryan? -grité por encima de la música-. Me miras tan fuerte que lo siento entre las piernas. ¿Por qué no te acercas? Te prometo que tu jefe n
EL GUARDAESPALDAS DE MI MARIDO 1.MiaSabía que esto iba a terminar en pelea desde el momento en que lo mencioné.-No vas a ir -dijo él.Su voz era tranquila. Demasiado tranquila. Esa clase de calma que siempre significaba que ya había tomado la decisión.Crucé los brazos, sin apartar la mirada de él.-Les prometí a mis amigas que saldría con ellas esta noche, Adrian. No es solo una fiesta. Es LA fiesta del año. Mi nombre está en la lista de invitados, Adrian.-Es peligroso allá afuera, Mia.Adrian podía ser innecesariamente difícil a veces.Llevábamos casi un año casados y todavía no me acostumbraba a lo sobreprotector que podía llegar a ser.&nb





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