Bruno
Siempre supe que Clara terminaría huyendo. Lo que no imaginé era cuánto me dolería tener razón.
Cuando vi esas imágenes en la sala de vigilancia —Leonardo saliendo primero, Clara colándose al auto desde los arbustos como una sombra—, algo se encendió dentro de mí. No fue solo rabia. Fue un hambre primitiva, como si la última parte de mi alma que aún se mantenía a raya se hubiera despertado de un largo sueño.
Era el mismo sentimiento que me golpeó años atrás, cuando todo se fue al carajo. N