11. UN ERROR DE UN GUERRERO

ALEX

Recordé las palabras de mamá 

<<Debo bloquear a mi loba>>

<<Alex>> Dijo mi loba en mi interior

<<Amira>> 

<<Ethan nos abandonó>>

<<Ya no está con nosotras, Amira>>

<<Su rechazo… dolió mucho>>

<<Creí que estabas muerta>>

<<¿Una loba blanca pura como yo? Jamás…>> Sonreí en mi interior ante sus palabras

<<Amira, debo esconderte. En esta manada soy una Omega sin loba… no pueden saber que estás aquí>>

<<Pero sin mi ¿Cómo podrá reconocernos nuestra pareja?>>

<<¿Pareja? Amira…>> ¿Amira todavía esperaba que Ethan viniera a buscarnos? ¿Quería reactivar el vínculo para que pudiese encontrarnos? <<Lo siento, Amira. Eso se terminó>>

Cerré mis ojos y con toda mi fuerza interior, encerré a Amira, bloqueándola, para que nadie pudiera sentir a mi loba en mi interior. Amira luchó contra mí, pero no pudo resistirse, la vencí, pero en el camino perdí gran parte de mi energía y me sentí muy agotada, como si realmente estuviera cargando su peso físico, sobre mis hombros, todo el tiempo. Tendría que aprender a vivir y rendir funcionando al 50% de mi capacidad.

Me repetí a mi misma, que todo estaría bien y que podría lidiar con esto.

Ese primer día de reconocimiento, estuvo bien. No llamé demasiado la atención, ya que todos los que allí estudiaban eran muy diversos, no destacaba demasiado y era mejor así. 

Decidí estudiar “Mediación y Estrategia”, sin loba no podía ser una Beta, pero eso no quería decir que debiese tirar todos mis sueños a la borda, Si pudiese convertirme en algún día en un miembro del consejo de lobos o ayudar a combatir las rebeliones, estaría dentro de mi zona de confort aún. 

En la manada Goldenmoon, existían varios niveles de exigencia: 

Los entrenamientos Básicos, eran impartidos por Will, En el campo de entrenamiento norte. En el campo de entrenamiento Este, se encontraba Gamma Greg con los de nivel intermedio. En el campo de entrenamiento Oeste, estaba Beta Max, con los guerreros avanzados. Y, por último, los “Elites” eran entrenados por el príncipe Alfa Ryan, en el campo de entrenamiento sur.

Corrí al campo, pero el peso de mi loba no me permitió avanzar a la velocidad que tenía planeado y llegué dos minutos tarde. Pasé por los vestidores, había una bolsa con mi nombre. 

- Alexandra Taylor - La abrí, había un equipo completo para vestir en los entrenamientos - Vaya… en esta universidad piensan en todo… - Era la primera prenda rosada que iba a vestir desde que era cachorra. Pero si era algo así como un uniforme del campus, no podía quejarme. 

Para cuando entré al campo de entrenamiento, Alfa Ryan y  todos los guerreros Elite ya estaban allí. Ryan estaba dando una charla a los guerreros. Caminé con sigilo, para que nadie se percatara de mi retraso y me formé hasta el final del grupo. 

- … ¡Así que, nada de excusas! ¡Lo quiero rápido y lo quiero perfecto…! - Me quedé un momento pasmada observando el aura de líder de Ryan Morgan. Hasta ese momento, no recordaba haberlo visto en esa faceta. Ethan jamás se vio así: Ryan tenía autoridad, era un tipo serio, maduro y seguro de sí. Se veía bien… se veía demasiado bien. Me ruboricé un poco. 

El globo de mis pensamientos se pinchó, cuando Ryan terminó de hablar y avanzó entre los guerreros. Caminó hasta el final y luego en mi dirección.

- Bien…”reina” - ironizó. Su voz era fuerte, me temblaban las piernas al escucharlo - Vas a explicarle a todos por qué llegas tarde en tu primer día de entrenamiento.

- Hhh yo… 

- No solo le has faltado el respeto a tu entrenador llegando tarde, Señorita Taylor. Le has faltado el respeto a todos mis guerreros. Este es un insulto al que no estamos acostumbrados - Mis ojos estaban muy abiertos, jamás mi padre me había tratado así en los entrenamientos, nunca había tenido problemas. Sentía ganas de llorar. Permanecí en silencio. Ryan Morgan me observó por un momento y luego caminó de vuelta - ¡Un error de un guerrero, no puede ser tomado a la ligera! ¡Un solo error puede costar la vida de cientos de lobos! - mi corazón se encogió. Esa era yo, la del error. Si no fuese por mi, esos cientos de lobos no habrían muerto en Blackmoon - El error de un guerrero, es el error de todos. Ahora, van a dar cuatrocientas vueltas al campo de entrenamiento. No van a parar hasta completarlas.. no me importa si estamos aquí toda la noche ¿Me oyeron? y pueden agradecerle a su compañera Taylor por esta gran lección de compañerismo. 

Los guerreros empezaron a moverse, para iniciar las vueltas, todos me miraban con desdén.

- ¡Somos un grupo de Elite! ¡No lobeznas en un jardín de niños! - Dijo, mirándome.

Las piernas me flaquearon y pensé que iba a caer, cuando sentí que alguien me sostenía. Miré y junto a mí, estaba otro lobo, sus razgos eran diferentes, ojos rasgados y de color marrón rojizo, mentón afilado y cabello muy negro. Daba el aire de ser más un vampiro, que lobo: era un híbrido. No lo pensé demasiado y lo seguí. 

- Mi nombre es Kael - Me dijo - ¿Cuál es el tuyo?

- Alexandra… Alex, todos me dicen Alex - intenté sacudir las palabras de Ryan Morgan de mi cabeza - ¿Cuál es su problema?

- ¿Alfa Ryan? - dijo divertido - Hoy está de buenas… debe haber tenido un buen día. No tomes en cuenta lo que dice, siempre con los nuevos es así… es casi como tu iniciación y créeme, fue suave… El día que entré al grupo, recibí una golpiza masiva. 

- Es un animal… 

- No… - se rió - Es un Alfa… - Continuó corriendo más rápido. Miré a Ryan

- Tienes razón - dije - Es un Alfa - lo miré con rostro de decepción. Ryan me miró por un momento y luego se volteó sin interés. 

Aquellas cinco horas, habían sido hasta ese momento, las horas más extenuantes de mi vida. Y es que en todos mis años de entrenamiento, jamás había tenido que entrenar llevando sobre mí cien kilos de loba bloqueada. Sentía que me desmayaría en cualquier momento, pero no le daría a Ryan Morgan la satisfacción de verme decaer. Di mi máximo esfuerzo. La mayoría de los guerreros terminaron sus vueltas y se les dio autorización para retirarse, el licántropo se dedicó a contar cada vuelta al campo que dí y no estuvo tranquilo, hasta que completase la totalidad de las vueltas que él exigió.

Para cuando terminó, solo quedamos él y yo. 

- trescientos noventa y nueve………. cuatrocientos. Eso es “reina”- Me arrodillé en el campo a respirar por un momento. Sentía que el corazón se me iba a salir y estaba a punto de vomitar - Ahora no volverás a llegar tarde a nada. Puedes ir a las duchas, te espero en el carro. 

El licántropo caminó con tranquilidad fuera del campus. Cuando intenté levantarme, las piernas me temblaban y volví a caer de rodillas. En otro tiempo, habría podido continuar corriendo cinco horas más, detestaba como mi loba bloqueada afectaba a mi rendimiento, pero luego recordé las palabras de Ryan Morgan. 

“¡Un error de un guerrero, no puede ser tomado a la ligera! ¡Un solo error puede costar la vida de cientos de lobos!”

No podía dejar de pensar que se refería a mi error de no enfrentar a los vampiros en mi antigua manada. En ese momento estaba aterrada, pero quizás hubiera podido vencerlos y, si no lo hacía, hubiera sido solo mi vida la que se hubiese perdido ese día y no, cientos de lobos. 

Golpeé con fuerza el suelo un par de veces, al punto de romper mis nudillos, el dolor de mis manos, ayudó a aplacar en parte la frustración de mi corazón.

Volví a incorporarme, para ir a las duchas. Debía cambiarme e ir al carro. Aún quedaban cuarenta minutos que pasar en compañía de Ryan Morgan.

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