Mundo ficciónIniciar sesión- ¡Ryan! - Grité con desesperación
Un leve movimiento de la cabeza del licántropo me hizo sentir el alivio que aún estaba con vida. - ¡Kael! Ve a buscar a los guerreros ¡Ahora! Kael corrió en dirección contraria. Me abrí la chaqueta y me saqué la sudadera rápidamente para romperla y lograr hacer un torniquete, quedando únicamente con mi sostén. En ese momento, el frío había pasado a segundo plano. Amarré la camiseta alrededor de la enorme pata del licántropo. Este gimió. - Tranquilo. Te sacaré, lo prometo. Saldremos de esto. - Sostuve con fuerza para que el sangrado se detuviera. - Esto va a doler… será solo un momento. - Puse en posición la trampa, el licántropo de Ryan gimió. - Tranquilo… ya lo tenemos… Resiste un poco más… Intenté abrirla con las manos, pero era imposible. El licántropo gimió. Utilicé mis pies para pararme sobre el resorte de la hoja, cargando todo mi peso, para que este cediera. El metal crujió y cedió unos centímetros, bajando las argollas de empuje. Me agaché con cuidado para abrir los aros de metal con las manos. Si algo salía mal, perdería mis manos. Nada me importaba en ese momento, solo liberar al licántropo y que saliéramos de ese espantoso momento. La trampa ya estaba abierta, solo hacía falta un último esfuerzo. - Ryan… haz un esfuerzo, por favor… ya puedes liberarte. El licántropo movió el pie con dolor y lo sacó de entre los fierros de la trampa. Mis manos empezaron a temblar, no tenía un modo de poner el seguro y la trampa terminaría irremediablemente atrapando mis manos. Ryan volvió a su forma humana y puso el seguro, para que pudiese soltar la trampa. Lo abracé y él a mi. - ¿Cómo me encontraste? - dijo - No lo sé… algo dentro de mi lo supo - lloré. Con la transformación de Ryan, el torniquete en la pierna se soltó. Fuí hasta su pie y rasgué la sudadera en una cinta más pequeña, para volver a cortar la hemorragia. - Tu pierna está rota - dije, viendo como su pie no tenía movilidad. - Lo sé… pero al menos no he perdido un pie - Ryan observó a su alrededor - Muros insonorizados… tenemos un grave problema de seguridad aquí. - Ahora entiendes por qué las manadas usualmente no los tienen. Busqué un trozo de corteza para sostener su hueso en posición. Ryan se quejó en silencio. Estaba desnudo y temblaba por el frío y el shock. Lo abracé para darle calor, pero yo también estaba congelada. Mi chaqueta estaba mojada al haber caído sobre el hielo y tenía únicamente mi sostén cubriéndome. - Ni siquiera el día que dormimos juntos, estuvimos tan cerca uno del otro. - Cualquiera que te escuchara diría que ya has tenido sexo conmigo. - He vivido más experiencias contigo, sin la necesidad de llegar aun al sexo. Tampoco estoy diciendo que no llegue jamás ese momento - me sonrió, sus labios estaban morados por el frío. - Oh, cállate - dije tomando sus manos entre las mías y soplando aliento para calentarlas. Soltó mis manos y me acarició el rostro, temblando. - No puedo creer que hayas llegado - dijo casi en susurro. - Yo tampoco - reí. - Raven dice que está agradecido y que te ama. - ¿Raven? - me sorprendí. - Mi licántropo - Besó mi frente. Sonreí. No podía negarlo, estaba enamorada del futuro Rey Licántropo. Era una locura… que bendita locura. Los guerreros llegaron, en compañía de Kael. Levantaron con cuidado a Ryan y lo llevaron de vuelta a la manada. Permanecí un momento allí de rodillas, analizando todo lo que había pasado. Si yo no hubiese sentido que Ryan estaba herido, nadie lo hubiese encontrado a tiempo. Quizás algún animal salvaje lo hubiese podido atacar o habría sido víctima de algún rouge o vampiro. Agradecí a la diosa de la Luna por este azar del destino. Me incorporé, busqué un tronco y lo usé para activar la trampa nuevamente. Malditas herramientas humanas. Kael se acercó a mí, se quitó su chaqueta y me la entregó. Volví a sentir algo de calor. - Gracias - dije. - De nada - me guiñó un ojo y pasó sus brazos sobre mis hombros, caminamos hacia la manada - Ahora ¿Me vas a explicar qué fue todo esto? - No puedo… - le dije - porque ni yo misma sé qué fue lo que pasó. Jamás he sentido un vínculo de pareja con Alfa Ryan… pero… - Alex - Kael me miró serio y me detuvo - ¿Te das cuenta de qué pasará cuando Alfa Ryan sepa que le has estado mintiendo todo este tiempo? - ¿Kael? - Ryan es un Alfa. Es más, Ryan será el Rey licántropo, encargado de dar orden y seguridad a todos los lobos. ¿Qué pensará cuando se entere de que eres la loba blanca que nació en Blackmoon? ¿Crees que Alfa Ryan crea que eres inocente, así como yo lo creo? Ya viviste un rechazo una vez… y fue un Alfa. Permanecí un momento en silencio. - Odio ser la aguja que pincha tu globo de ilusión, Alex - dijo Kael - Pero al menos toma en cuenta mis palabras. Observé como Ryan se alejaba en compañía de los guerreros






