40.
Alba
En medio del sexo pueden decirse demasiadas cosas, pero lo que le dije a Gian era inexcusable, un error del que debía ver cómo deshacerme.
No podía vivir con él. No podía dejar que me controlara y se cargara en mis planes. Ver a Cristel era parte de todo; debía arreglármelas para lograrlo.
—Gian, ¿por qué no vivimos juntos hasta que nos casemos? —musité cuando nos quedamos acostados.
—¿Por qué, Alba? —preguntó un poco alterado.
—Porque me gustaría disfrutar de los preparativos, estar con