41.
Cristel
—Me pidió matrimonio y acepté.
Escucharla decir eso me dolió más de lo que imaginaba. Me repetí mucho que todo sería falso, pero me causaba un malestar terrible, como si se fuese a llevar a cabo de verdad. Aun así, mi expresión no se alteró y, al cabo de unos segundos, sonreí.
—Genial, ya lo tienes, mi amor —respondí, y ella asintió.
—Sí, sí, ya pronto podremos regresarle lo que nos hizo —dijo emocionada, y yo la abracé.
—Preferiría que solo nos fuéramos, pero admito que me gusta la ide