35.
Gian
Mis manos temblaban y no podía dejar de mirar el reloj. Alba me había informado que hablaría con Cristel para por fin aclarar las cosas, pero ya había pasado demasiado tiempo y ella no me llamaba para que la recogiera.
Mamá no me dejó merodear por los alrededores; prácticamente me corrió. Me dijo que no tenía derecho a interrumpir aquella conversación, que tenía que darles privacidad. Al final, solo accedí porque confiaba en Alba y sabía que ella no quería nada con Cristel.
Aunque tení