19.
Alba
Después de que ellos se fueron, no me sentí más tranquila; por el contrario, me angustiaba la idea de que pelearan por mí, de que a Gian se le soltara la boca y dijera algo sobre nosotros.
—No, no va a pasar —dije para convencerme a mí misma.
Por un momento, me planteé si ir a trabajar era lo mejor. Después de todo, mi padre estaría trabajando, Gabrielle, con suerte, en casa, pero bastante ocupada redactando un artículo que le habían pedido en la revista para la que trabajaba. Ella aún