Punto de vista de Sophia
Sin advertencia, empujó dos dedos gruesos profundamente dentro de mí, curvándolos hacia arriba para acariciar ese punto perfecto y esponjoso que hizo estallar estrellas detrás de mis párpados. Al mismo tiempo, su boca se selló sobre mi clítoris, chupando con firmeza mientras su lengua pasaba rápido contra el sensible capuchón.
—¡Oh… joder… Victor! —grité, y mi voz resonó contra las paredes de azulejos. Mis piernas empezaron a temblar sin control. Mis muslos se apret