Su compañero de habitación. Lo había conocido brevemente el día de la mudanza el año pasado: delgado, sonrisa fácil, pelo rubio que parecía cortado por él mismo y con el que había hecho las paces. El tipo de chico que ocupaba el espacio como si llevara allí más tiempo que nadie y no tuviera intención de irse. Tenía esa energía particular de universitario que decide muy pronto que la vida es más divertida si te limitas a mirar y no intervienes. Lo estaba haciendo ahora, caminando unos pasos detr