Punto de vista de Alexa
Las bombillas parpadearon, parpadearon otra vez y se apagaron. La oscuridad llenó la habitación. El trueno rugió sobre el techo y sacudió los cristales mientras el agua golpeaba con fuerza las ventanas. Exhalé, cerré el libro y lo dejé en la mesita baja.
—Genial. Justo lo que necesitábamos esta noche —murmuré, buscando a tientas el móvil para encender la linterna.
Ryan rio desde el sofá de enfrente. Su teléfono ya proyectaba un débil cono de luz.
—Se ha ido la lu