Pov Abril
Crucé el umbral del salón principal con la furia hirviéndome en la sangre y los tacones resonando como golpes de autoridad sobre el suelo pulido. El ambiente estaba cargado con el rastro amargo de un pasado que no me pertenecía, pero mi presencia no pedía permiso para imponerse.
Frente a mi esposo estaba una mujer de rasgos rusos marcados, cabello rubio platinado y una figura delgada que denotaba una altivez artificial insoportable. Katia me miró de arriba abajo con desprecio, pero no