Aparto a Luigi con un empujón seco. Los flashes de las cámaras estallan a nuestro alrededor, capturando cada milímetro de mi sorpresa y su audacia. El escándalo ya tiene nombre y apellido para las portadas de mañana.
Sonrío, obligándome a mantener la compostura ante los objetivos que no dejan de disparar, pero mis ojos escanean la primera fila. Sasha está ahí, rígido como una estatua, mientras su padre y su hermano lo sujetan con fuerza de los hombros para evitar que salte al escenario.
—Luigi,