Pov Luciana
Estoy revisando unos bocetos cuando escucho los golpes secos en la puerta principal. Me levanto sin prisa, giro la perilla, y el brazo se me congela por completo al ver quién está al otro lado.
Mis padres.
Los mismos que no me miran a los ojos desde el día en que firmé el divorcio. Los mismos que me llamaron desvergonzada por atreverme a romper el compromiso de la familia. Los mismos a los que saqué de mi vida cuando entendí que su desprecio nunca iba a cambiar.
Y ahí están, plantad