Pov Sasha
Llevo tres cuadras conduciendo sin tener idea de hacia dónde voy. Mis manos sostienen el volante por pura costumbre, porque mi cabeza sigue atrapada en el apartamento de Luciana. En su voz temblorosa cuando me pidió tiempo. En la forma en que evitó abrazarme, pero tampoco me echó de su vida. No me cerró la puerta. No me dijo que todo había terminado.
Y eso cambia absolutamente todo.
Si me hubiera mirado con puro asco o rencor, mi camino habría sido mucho más sencillo porque el odio es