ESMERALDA
Miré a Lucy, que había venido a mis aposentos tan tarde para quejarse conmigo. Estaba muy enfadada y no pude evitar preguntarme si era una buena idea utilizarla contra Katherine.
¡No podía hacer nada por sí misma y tenía que venir a quejarse conmigo todo el maldito tiempo!
Pensando que todavía podía hacer uso de ella, no dije las cosas que tenía en mente.
En su lugar, le dediqué una sonrisa reconfortante.
—¿El alfa se negó a convertirte en su concubina? Pensé que, pasara lo que pasara