Isabella
El colapso de la mansión principal envió una violenta onda expansiva a través de la tierra que hizo caer a la mitad de los combatientes de rodillas. Una espesa nube de piedra pulverizada, brasas ardientes y cenizas antiguas cubrió el patio, cegándonos momentáneamente a todos.
Durante unos segundos, el ensordecedor rugido de la estructura colapsada fue reemplazado por un silencio inquietante y sofocante. Éramos fantasmas vagando por un cementerio de nuestra propia creación, cubiertos de