PEDRO GENARO
—¿Te hizo algo? —Miré fijamente a Katherine, queriendo captar cualquier indicio de incomodidad en su rostro.
Sabía que Esmeralda no se iba a quedar de brazos cruzados si se enteraba de que había una sirvienta a mi lado, solo que nunca imaginé que se atrevería a actuar tan pronto.
Extendiendo una mano hacia Katherine, intenté acunar su rostro.
Sin embargo, ella apartó mi mano, con los ojos fríos.
—¿Qué podría haberme hecho? Llegaste allí poco después de que ella preguntara por mí —d