ESMERALDA
—¡Creo... que ya está planeando cómo va a destituirme de mi puesto como Luna! El alfa... en realidad nunca se ha preocupado por mí. ¡Me odia y quiere hacerme sufrir! —dije, sacudiendo la cabeza con amargura mientras estas palabras salían de mi boca.
Hace cuatro años, pensé que una vez que me hubiera deshecho de Isabella, todo estaría bien.
Pedro Genaro estaba obsesionado con asegurarse de que la manada fuera poderosa, y en cuanto a Isabella, ella era débil, no era en absoluto una buena