Capítulo 8
Demonio Lobo
Seth tragó saliva con brusquedad, bajó su cabeza, ruborizado por la vergüenza y se acercó a Mía, pero cuando estuvo a punto de levantarla, Lilly, de repente se lanzó a sus brazos, llorando desconsoladamente.
—¡Mi amor, no sabes cuánto lo siento! —Farfulló entre sollozos ahogados.
—Lilly, por favor… Cálmate. —Exigió con firmeza, sin apartar la vista de los ojos de su padre, quien lo miraba con desprecio.
—¡Te juro que no quería causar todo esto! ¡Yo solo quería verte y ha