Capítulo 53
Demonio Lobo
Mía llegó al frente, como indicaban los informes, con una actitud serena pero imponente destacando en medio del caos del frente. A pesar de la gravedad de la situación, sus movimientos estaban cargados de confianza. La devastación era palpable: el olor de la sangre impregnaba el aire, los gritos de dolor resonaban, y los campos estaban salpicados de restos que apenas y parecían personas. Sin embargo, al verla, algo cambió. Los soldados que la rodeaban dejaron de mirar a