Seth caminaba de un lado a otro en la carpa principal del campamento, la ira chisporroteaba en su mirada. Las antorchas apenas iluminaban su rostro marcado por la guerra, y sus manos tensas sostenían con fuerza el pomo de su espada. A lo lejos, el sonido de los soldados que se preparaban para la batalla resonaba como un eco continuo, pero su mente estaba en otro lugar. Nunca había perdido una batalla, y hasta ahora, el solo pronunciar su nombre hacía temblar a los enemigos. Sin embargo, esta gu