Al día siguiente amaneció bajo un cielo melancólico. Las nubes grises parecían reflejar las emociones encontradas de todos los presentes. Deimos y Alanys se acercaron a Mia y Lukas, dispuestos a despedirse, y también los sirvientes de Mia se despidieron de ellos de forma espontánea
Deimos miró a Mia mientras ella sostenía a la bebé con ternura. Sin mediar palabra, se acercó lentamente y, casi con reverencia, tomó a la pequeña en sus brazos. Aunque externamente su rostro se mostraba serio, sus o