No sé cómo sentirme con lo que acaba de pasar.
Hasta hace unos días, Santiago era mi peor enemigo, y ahora está detrás de mí, desnudo, dibujando pequeñas caricias sobre mi piel. Dejando besos cortos que me hacen sentir… ¿amada?
¿Puedo siquiera sentirme amada?
Hasta el momento, él no ha tocado ese tema, y mi orgullo me impide preguntar.
Ya es hora de volver a casa. Mi padre debe estar preocupado.
Quiero preguntarle.
Pero no puedo.
Él me observa, nota mis dudas, lo sé… pero no dic