El silencio que dejó la pelea con Tania no dura mucho.
Al principio, todos están en shock. No porque nunca hayan visto una pelea antes, sino porque nadie esperaba que fuera yo quien terminara con el puño en alto. Pero luego, como una ola que crece sin control, se desata algo que jamás había sentido en este maldito lugar:
Respeto.
—¡América, no mames, le rompiste la nariz! —alguien grita, y la risa se esparce entre la multitud.
—¡La hiciste mierda!
—¡Fue lo mejor que he v