Me relami los labios mientras movía mi cadera de atrás, adelanté, viendo cómo la cara de Donovan se veía tan brillante y perfecta, sus ojos inusuales tenían un brillo tan hermoso.
Le sonreí un poco mientras él me comía con la mirada.
Donovan empezó a lamer mi cuello, dejando su saliva por todo el lugar, yo lo abrace con fuerza, sintiendo la dureza de su cuerpo.
— Me iré por un par de días — Me dijo él mientras agarraba mi cadera y la guiaba.
— ¿A dónde? — Le pregunté.
— Las Vegas — Me contestó.