En una manada sin nombre, donde las peleas constantes por provisiones eran la tarea del día si querías sobrevivir. En una manada sumida en la desgracia, en la enfermedad, la peste y la guerra. En un lugar olvidado y abandonado por la gracia de los Dioses.
Nació una bendición… Pero…
-¿Cómo pudiste, mujer? Nos has buscado la ruina. ¡Dime! ¿Con quién te has encamado? ¡¡Esta niña no es mía!! -Gritó el hombre.
La mujer no podía hacer otra cosa que llorar. Después de un agotador parto, donde nadie l