Reconcíliate
La taberna era manejada por una familia pequeña. El hombre manejaba la barra y la parte del bar en la noche, la comida que se servía era obra de su mujer y el hijo pequeño de la familia ayudaba dando la sonrisa más linda a los clientes. En el segundo piso tenían habitaciones de alquiler que usaban los comerciantes normalmente.
Para cuando Ana se marchó ya tenía la decisión tomada, debía volver al cobrar su sueldo por los postres de esa mujer.
-Ah, te debo las gracias por enseñar