Rumores
Cuando Ana regresó a la mesa con su cuenco vacío, pensando sólo en servirse otra porción y olvidar la extraña conversación con Ashven, un vendaval de voces la envolvió.
-¡Ana! -Charlotte la tomó del brazo y la obligó a sentarse, casi tirándola sobre el banco.
A su alrededor, ya se habían acomodado Tera, Sigrid, Astrid y otras dos chicas que apenas conocía de vista pero que parecían ansiosas por subirse al chisme como abejas al polen.
Apenas se sentó, todas se inclinaron sobre la mesa al mismo tiempo.
-¿QUÉ ESTÁ PASANDO? -Preguntó Sigrid con los ojos como platos.
-¿Lo vimos bien? -Siguió Astrid golpeando la mesa, fascinada… con los ojos como si estuviera disfrutando algo aterrador.
-¿Ashven… te apartó un lugar? -Tera dijo eso como si nombrara un fenómeno sobrenatural.
-¿Te habló?
-¿Y te dio SU comida? -Gimió otra chica, como si fuera un acto de romance épico.
Ana abrió la boca. Charlotte la cerró con un dedo.
-No hables. Primero vamos a procesar. -Declaró con solemnidad.
-¿Pasó