Regreso III
Ana despertó antes del amanecer, pero no se quedó en la cama, estaba en su día a día del pasado, despertar con el sol y, ahora, en Imperial también se había adaptado y acostumbrado a la rutina del lugar. Se vistió en silencio, acomodó su cabello aún húmedo y abrió la ventana lo suficiente para dejar entrar el aire frío del norte. Respiró profundo.
Estaba de vuelta… Los dos días de convivencia a solas con Ashven habían sido difíciles, pero debía aceptar que el hombre había cambiado