Regreso II
Ashven abrió la boca, pero Dima levantó una mano y señaló los sillones.
-Siéntense. No me hagan escucharles mientras están con esas expresiones de cansancio. -Masculló.
Ana obedeció enseguida. Se acomodó en el borde del sillón, la espalda recta, intentando mostrarse centrada. Su mente seguía repasando cada detalle de la cabaña; Sí el Alfa preguntaba algo específico quería poder contestar, necesitaba recordar todo.. o por lo menos la parte donde estaba consciente. No estaba asustada. Solo… desfasada, como si su cuerpo hubiese reaccionado a algo que su cabeza todavía no descifraba.
Ashven se sentó a su lado, ocupaba toda la silla de forma inmensa, inevitablemente marcando presencia. Ana miró su silla comparando que sean iguales o si a él le había tocado la más pequeña.
Dima los observó un largo segundo.
-Bien. -Suspiró. -¿Quién empieza? -Ashven pasó una mano por su rostro cansado.
-Encontramos tres lobos enemigos dentro del territorio. A solo dos días del portón del Norte.
D