Regreso
-No soy una niña. -La mirada retadora de él silenciosamente la hizo colocarse a sus espaldas.
-Estoy atrás. -Dijo Ana.
-Hoy casi mueres tres veces. -Respondió sin emoción. -Detrás de mí.-Pidió sin escuchar más quejas.
Ella abrió la boca para replicar, pero… no tenía cómo contradecir. Así que caminó detrás de él mientras se acercaban al portón del Norte.
Los guardias apostados a la puerta los vieron desde lejos y comenzaron a bajar las armas, confusos al verlos llegar de improviso en pl