Regreso
-No soy una niña. -La mirada retadora de él silenciosamente la hizo colocarse a sus espaldas.
-Estoy atrás. -Dijo Ana.
-Hoy casi mueres tres veces. -Respondió sin emoción. -Detrás de mí.-Pidió sin escuchar más quejas.
Ella abrió la boca para replicar, pero… no tenía cómo contradecir. Así que caminó detrás de él mientras se acercaban al portón del Norte.
Los guardias apostados a la puerta los vieron desde lejos y comenzaron a bajar las armas, confusos al verlos llegar de improviso en plena oscuridad.
-¡Ashven! -Gritó uno de ellos desde la torre. -¡Pensamos que estabas en las colinas del Este!
Ashven no respondió.
Ana tragó saliva, apretando el bolso contra su pecho… Estos guardias no los conocía.
Cuando llegaron a pocos metros del portón, Ashven sí habló. No en tono de soldado, él no había salido en calidad de misión. Sino en su tono habitual: seco, cortante tratando de no mostrarse alterado.
-¿Quién más entró al territorio? -Preguntó. Los guardias se miraron entre sí, confun