Retorno II
En cuestión de segundos, frente a ella, estaba la enorme forma lobuna de Ashven: Un blanco oscuro como humo de sahumerio, con abundante pelaje en el pecho palpitando con cada respiración. Ojos como brasas ardientes, afilados, alerta. Poderosos.
Ana tragó saliva.
Ashven bajó la cabeza y emitió un sonido grave, casi un bufido que era claramente un “vamos”, y luego señaló el bosque con el hocico.
-¿Quieres que…? -Ana levantó ambas manos señalándose a sí misma. -¿Que yo…?
El lobo inclinó apenas la cabeza, como si la estuviera mirando con el equivalente lobuno de una ceja alzada.
Ana suspiró.
-No puedes estar hablando en serio. Acabo de despertar.
Ashven mostró los dientes un instante. No en amenaza. En impaciencia.
-Está bien, está bien -Gruñó Ana. -Ya entendí. Transformarse, perfecto. Lo que faltaba hoy. -Suspiró y miró con pena… Nunca había tomado su forma o compartido con otras personas. Comenzó a quitarse la ropa. -Date la vuelta, espera.. Dame el bolso, necesito guardar es