Resquicio del Don
-Pasaremos la noche aquí. -Ana giró lentamente “¿Cómo dices?” era la pregunta que quería realizar, pero la respuesta sarcástica que podía recibir la hizo reservar.
-Prefiero caminar toda la noche, gracias. -Se volvió a girar.
-Bueno, tienes tu espada, seguro puedes defenderte de…. -Miró al suelo fingiendo distraerse con otra cosa.
-¿De que?
-Eh? No te preocupes, ve ve.-La corrió con un gesto de la mano y se volvió a meter a la cabaña. Ana cerró los ojos y dió un pisotón en