Manifiesto de la Maldición II
Golpeó la puerta al llegar y cruzó los brazos mientras esperaba. El silencio duró apenas dos segundos antes de que la voz profunda del Alfa respondiera desde adentro.
-Adelante.
Ashven abrió la puerta y entró sin más ceremonias. Lo primero que notó fue que Charlotte estaba allí, de pie frente al escritorio de Dima, con una expresión cansada pero firme. Su cabello —cambiado una vez más para la última misión— aún tenía sus mechones teñidos de castaño oscuro que delat