Tomarlo con Calma III
El día siguió con la misma dinámica: él caminando rápido, ella quejándose para seguirle el paso. Ashven parecía moverse con la precisión de alguien que siempre tenía un propósito o algo que hacer, mientras que Ana sólo trataba de entender por qué debía acompañarlo a cada rincón de la fortaleza.
Cuando creyó que por fin regresarían a descansar, él cambió repentinamente de dirección hacia la salida norte.
-¿Y ahora? -preguntó Ana, jadeando por el esfuerzo. Ashven se ajustó e