Otro Día
Las probabilidades de que Ana sobreviviera eran pocas, pero la chica se había aferrado a la vida, eso creía la anciana, sino, no sabría como explicar que esa mañana al entrar a la sala de curación la encontrara sentada en la cama muy atenta a las plantas medicinales sobre la mesa a su lado.
-Oh vaya sorpresa. -La anciana se quitó el abrigo al entrar y arremangó las mangas de su camisa.
-¿Usted hizo esta mezcla? - Preguntó Ana ante la pasta verde que tenía ungida en el pecho, la voz