Sobreviviente
El salón había vuelto a su revuelo y festejo.
Las risas, los brindis y el golpeteo de los vasos se mezclaban con el crepitar del fuego que ardía en el gran hogar central. La noche afuera era una masa oscura y helada, pero dentro, el calor y el ruido parecían un desafío a la crudeza del invierno.
Ashven comía en silencio y con su rostro enfurruñado para que nadie se acercara. Claro que eso no funcionaba con Charlotte, quien lo empujó con el codo al pasar junto a él, y él gruñó, de