Ceremonia
Un día antes
La noche había caído espesa sobre Imperial cuando Ana, por fin, encontró a Charlotte.
Fue casi por accidente. Había pasado la última hora y media recorriendo pasillos, asomándose a cocinas, depósitos y corredores secundarios, con la carta ardiéndole en la cabeza y el estómago revuelto. Cuando la vio doblar por uno de los corredores que conducían a las habitaciones comunes, sintió un alivio tan grande que casi la llama a los gritos.
-¡Char! -Susurró fuerte, apresurando el paso.
Charlotte se giró, visiblemente cansada, con el cabello recogido de cualquier manera y ojeras marcadas.
-Ana… -Sonrió apenas. -Pensé que ya estarías dormida.
-Necesito hablar contigo. Ya. -No esperó respuesta; le tomó la muñeca y la arrastró hacia su habitación.
Charlotte soltó una risa baja.
-¿Pasa algo grave o solo estás siendo tú?
Ana cerró la puerta tras de sí con cuidado, apoyando la espalda contra la madera como si acabara de escapar de algo.
-Creo que firmé mi sentencia de muerte.
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