Ceremonia de mayoría de edad
Ashven supo que algo iba mal en el mismo instante en que el murmullo del salón cambió de tono.
No fue más fuerte, ni más caótico. Fue distinto.
Ese susurro bajo, contenido, que no hablaba de logística ni de órdenes, sino de miradas que se alzaban al unísono.
Alzó los ojos con fastidio, dispuesto a ubicar el foco del desorden… y la vio.
Ana entraba junto a las demás jóvenes, avanzando despacio, en fila, todas vestidas de blanco. Vestidos simples,algunos antiguos, de telas claras que caían rectas, sin adornos innecesarios. La ceremonia no permitía ostentación: igualdad, pureza, comienzo.
Aun así, era imposible no verla.
El vestido de Ana no era distinto en estructura, pero en ella parecía otro o más que los otros. La tela se ajustaba con naturalidad a su cuerpo, marcando su andar con una suavidad que no recordaba haber notado antes. El blanco contrastaba con su piel y con su cabello claro que parecía velo por su caída y largo, aunque la mitad del cabello l