Capítulo 10 – Serpientes en el gabinete.
POV: Camila
El veneno nunca llega de golpe. Se desliza silencioso, disfrazado de cortesías, de sonrisas falsas, de gestos “inofensivos”. Mi suegra sabía perfectamente cómo infectar.
Desde que se instaló en Palacio, empezó a tejer su red. La vi en pasillos, salones y jardines, rodeada de ministros retirados, esposas de gobernadores, secretarias que antes apenas se atrevían a saludarme. Su risa fingida llenaba los corredores como campanas oxidadas. Cada palabra suya llevaba la intención de aislar