–¡Papá! –gritó Matias cuando vió a Dante.
Habían llegado a casa de Ashton hacía una media hora, se sentaron a desayunar y a conversar los cuatro, (Helen, Dante, Ashton y Megan) Matias estaba durmiendo aún pero como era domingo no se preocuparon en despertarlo, no era dia de clases.
–¿Qué se dice? –le preguntó Dante el niño al mismo tiempo que lo cargaba.
–Buenos dias –le dijo Matias a los presentes.
–Buenos dias –todos contestaron a coro.
–Tia –le dijo el pequeño a Megan –Alma ronca mucho, mucho.
Todos rieron.
–¡Es cierto! –exclamó Matias al ver que todos se reían.
–Hijo, pero es que Alma es muy pequeña –le explicó Helen.
–¡Pero si lo hace mamá! ,mira –se paró Matias para que todos pudieran verlo –hacía ¡ah, ah, ah!
Ashton se atragantó con el jugo de naranja al punto tal que tuvo que escupirlo.
–Em...hijo mejor recogemos la comida que nos dió la abuelita Nani para irnos a casa ¿ok? –le dijo Helen al comprender que algo raro había pasado la noche anterior. Le agarró la mano