–Entonces –dijo Dante con papel y lápiz en mano – ¿Qué crees que debemos agregar al contrato?
–Bueno...pensaba Matias serio, como si estuviera redactando una nueva constitución.
–¿Que los voy a querer a los dos por igual? –lo interrumpió Dante.
–¡Eso, eso, pon eso! –exclamó Matias emocionado –pon también que nos vas a leer cuentos antes de dormir.
–Ok –dijo Dante tomando nota.
–Y que nos vas a comprar todos los dias, chocholates, caramelos, galleticas... –seguía entusiasmado.
Dante arqueó una ceja mientras que lo miraba serio –Matias, no exageres.
El niño se echó a reir –bueno papá como tú siempre me dices: "inténtalo Matias"
Dante se quedó mirándolo fijo hasta que se tuvo que echar a reir junto al niño, era inteligente, definitivamente si hubiera sido su hijo de sangre no se parecería tanto a él.
***
–¡Fuego, Fuego! –gritaba alguien desesperado.
– ¿Dónde? –preguntó otro hombre.
–En una de las bodegas, hay que avisarle al señor Romanov.
Uno de las hombres corrió al área