92. UNA PRESENCIA "INSIGNIFICANTE"
NARRADORA
—Ka… Kaden… mi amor, ¿estás bien?
Kaden miraba a ese rostro que pretendía ser inocente.
Pero la venda del enamoramiento ya había caído de sus ojos.
¿Cómo no pudo reconocer los pequeños detalles?
—¡No te acerques! —le rugió cuando ella luchó por arrastrarse sobre la cama hasta él.
—Kaden… ¿por qué me tratas así? Anoche… —la vio hacer una pausa y ahora todos los cálculos en su mente se reflejaban en esos ojos claros.
—Anoche sacaste tu poder de Serafina, rompiste el sello de restricción