191. NO TE PUEDO PERDER
ALISTAIR
“Ssshh, Diosa bendita, dame malditas fuerzas para no violarme aquí mismo este coño tan rico”.
Con los dedos hundidos en sus nalgas la empujaba hacia mi nariz pervertida, olfateando entre sus piernas como si de verdad fuese un lobo de su raza.
Todo lo que me contó Kaden no le hacía justicia al momento que compartí con Minna.
Un gemido ronco escapó de mi garganta mientras me sumergía entre esos labios sedosos, mojados, con ese aroma que me estaba volviendo loco.
—Mi virgencita… sshhh, me